Jugando con fique

Instalaciones, video / Installations, video
En Bogotá, Subachoque y Guatavita (Colombia), Nara, Tokushima, Sendai y Tokio (Japón).
1983 - 2019


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El Centro del Japón, que facilita e incentiva la comprensión mutua a nivel de los ciudadanos de Japón y Colombia en las áreas de la cultura, la academia y la economía, invita a la exposición de la artista japonesa NOBU TAKEHISA del 15 de Agosto al 28 de Septiembre de 2019.

La exposición de instalación y pintura “Ascensión” estará abierta al público de lunes a viernes de 10:00a.m. a 5:00p.m. y los sábados de 9:00a.m. a 1:00p.m. (cerrado los domingos).

Inauguración

Jueves 15 de agosto de 2019
6:30p.m. - 8:00p.m.

Dirección y mayores informes:
Calle 18A No.0-07 Bloque Ñe - Universidad de los Andes, Bogotá
Teléfono 3394949 ext. 1016
centrodeljapon@uniandes.edu.co


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La obra de la artista japonesa Nobu Takehisa radicada en Colombia hace ya varias décadas se ha venido permeando a lo largo de los años por la naturaleza capturando con profunda sensibilidad, podría decirse, la esencia misma de las fuerzas que yacen al interior de esta: su energía y profundidad unidas a una levedad presente en sus configuraciones formales y matéricas al igual que en sus pinturas y dibujos.

Belleza y esencialidad se agrupan en una presencia silenciosa cargada de hondas voces de vital colorido y matices. En el espacio de la sala como un todo, se unen a estas instalaciones hechas con lazos de yute coloreados que cuelgan y se desprenden trayéndonos lejanas imágenes de agua o musgo en diálogo al oír y descubrir la voz de la materia que trabaja de manera aguda y que sutilmente condensa en formas que parecen volar y gravitar suspendidas en el espacio.

Maria Teresa Pardo


Exposición en Talleres Liebre Lunar
Inauguración el sábado 17 de noviembre de 3pm a 8pm
Cra.11A No. 96-51 Bogotá


JUGAR CON FIQUE

Nobu Takehisa es una artista japonesa que ha vivido en Colombia desde1968. Su interés en el país y compenetración con nuestro entorno físico y cultural a través de su trabajo ha ido encontrando nexos y afinidades que a su manera definen los términos que consolidan la naturaleza dual de su existencia: saberse oriental en América.

Como todo artista que se desplaza, Nobu lleva consigo memoria y atavismos, los cuales confronta y transforma en un nuevo entorno, obligándose a reflexionar y sintetizar, para constituir sus propias coordenadas estéticas. Su formación artística, sin embargo, se llevó a cabo en su totalidad la Universidad Nacional en Bogotá, la cual ha complementado con el acervo cultural y filosófico de su país de origen. Esto le ha permitido definir su singularidad como artista haciendo uso de una suerte de ubicuidad estética, traducida en su constante oscilación entre oriente y occidente.

La obra de Nobu hay que observarla desde diversos perfiles. Ante todo, desde su producción de pintura y dibujo, sus instalaciones e intervenciones in situ, hasta la práctica no menos importante del jardín japonés. Este último es un genero que en dicha cultura obedece a lógicas paisajísticas de representación que involucra aspectos espirituales, biológicos, cromáticos y espaciales. Elementos que en su trabajo se reúnen alrededor de ideas transcendentales frente al dualismo cultura y naturaleza.

En su trabajo bidimensional Nobu ha recreado un constante interés en emparentar ciertas nociones estéticas orientales con aquellas propias de culturas americanas. Un acercamiento a la caligrafía oriental y a la simbología precolombina. Sin embargo, su repertorio visual no recurre a la traslación literal de signos y patrones simbólicos. Su interés se sitúa en un estado pretextual de impulsos gestuales que no se constituyen en caracteres absolutos. Aquí podríamos anotar una condición arquetípica del símbolo, lo cual propicia que la acción gestual subsista en un estado de latencia expresiva. El gesto es el vehículo generador y liberador de impulsos que no pretenden crear algo concreto, simplemente se justifican en la efectividad de su acción sin alcanzar un valor cognoscitivo.


“Jugar con Fique” señala una línea de trabajo tridimensional consecuente con su lineamiento estético. De nuevo la condición dual se impone. El fique aparece denotado en su condición física, matérica y también como denominador cultural. Un elemento propio de nuestra cultura con fuertes resonancias idiosincráticas. Material que aparece ya en su instalación “experiencia de clústeres” de 1983 en la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá. Allí intervino el espacio con lazos de diversos calibres y colores destacando la fisicalidad, potencial significativo y la conectividad transcultural del fique. De hecho, Nobu trazó una conexión con el lazo de fibra natural utilizado en la cultura milenaria japonesa conocida como Joumon, (Jou, Cuerda; Mon, huella) el cual era utilizado para imprimir huellas decorativas en piezas de cerámica utilitaria. En instalaciones realizadas en el Museo de Tokushima (2013), en la Galería Onward en Sendai y el Museo Yumeji en Kanazawa (2015) en Japón, el fique gana autonomía y se expande hacia el espacio expositivo.

El carácter lúdico expresado por “Jugar con Fique” es aparente, sin embargo, obedece a actitudes más profundas. Si bien es cierto que el fique como material natural tiene en el contexto americano referentes culturales históricamente fundamentados en su aplicación artesanal e industrial, este ha sido desplazado por materiales sintéticos de la industria moderna. Para Nobu, el fique la remite a una posición de resistencia al rescatarlo como material natural y ecológico. En sus manos su carácter primordial adquiere un valor transcendental. No obstante, al ser utilizado como material escultórico hay que asumirlo por sus cualidades físicas en sí mismas. De hecho, el fique modelado como materia escultórica retiene algo de la condición gestual de sus pinturas y dibujos, para concentrarse en el estado mismo del material natural. Nobu examina el fique en su condición de levedad, ingravidez y transparencia. Al ser instalados estos cúmulos de materia y color suspendidos en el espacio desafían la gravedad y de paso nos obligan a experimentar activamente el espacio expositivo. Estos acumulados no esculpidos sino articulados como masas por líneas de materiales industriales, se relacionan con un tipo de situacionismo que enfoca en el lugar, en el espacio y sus relaciones sensoriales y corpóreas.

Los Trabajos de Nobu, ya sean pinturas, dibujos o instalaciones se interesan por los valores físicos de la materia y las cualidades gestuales de elementos que se mueven en el espacio y desde allí buscan siempre rebasar su aparente lenguaje abstracto, para instalarse como significantes de transcendencia personal y cultural.

RAÚL CRISTANCHO